LA IMPORTANCIA DE LA
FISIOTERAPIA
Es bien sabido que un estilo de
vida sano previene muchas enfermedades crónicas, pero ¿conocemos a ciencia
cierta qué hábitos o costumbres nos condicionan a la hora de padecer ciertas
patologías? Pues bien, aquí es donde entran en juego acciones como fumar, la
falta de actividad física o una mala alimentación.
Para no dejarse llevar por “el
mal” camino” es muy importante tener en cuenta la prevención a través de la
implantación de hábitos de vida saludables.
En este sentido, la fisioterapia
juega un rol muy importante, ya que su papel principal en este entorno es el de
realizar programas de intervención terapéutica que promuevan la salud y
prevengan el desarrollo de enfermedades a través de la adopción de hábitos de
vida saludables, prestando una atención especial a la práctica de ejercicio
físico.
Está comprobado que la práctica
de ejercicio físico de manera moderada promueve una mejoría en la condición de
salud de los pacientes. Gracias a la realización de una actividad física
moderada, los pacientes ven un aumento en sus capacidades de resistencia,
potencia y flexibilidad, lo que les garantiza una mejor condición física
aeróbica y anaeróbica, regulando así los niveles de lípidos y glucosa en la
sangre (bueno para la diabetes), previniendo la osteoporosis y conduciendo a
adquirir unos beneficios psicológicos que inciden directamente en el sueño y el
dolor crónico, gracias a la liberación de endorfinas.
Por ejemplo, si nos centramos en
la enfermedad de Parkinson, un estudio afirma que, como una patología que
afecta directamente al sistema nervioso (concretamente, al área encargada de
coordinar el tono muscular y los movimientos), se ve ampliamente beneficiada
por la fisioterapia.
Además, existen múltiples
estudios sobre alimentación, valores indicativos de salud y prevención de
enfermedades crónicas, de los que se desprende que una dieta equilibrada en
carbohidratos, grasas y proteínas, sumada a la realización de ejercicio
moderado dirigido, ayudarían en la prevención de algunas enfermedades crónicas.
Por ello, antes de comenzar,
resulta recomendable consultar con un médico o con un fisioterapeuta
especializados, para que evalúen el caso de cada paciente y lo lleven de manera
personalizada.Además, la realización de ejercicio físico moderado dirigido hará
que nuestro círculo social se amplíe y, por lo tanto, nos sintamos mejor.




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